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Crónicas
de campaña: el Niño podría perder intensidad y crece el desconcierto en el campo
lacapital.com.ar
La intensidad prevista de El Niño podría bajar de muy fuerte a fuerte y
reducir las lluvias esperadas para octubre, noviembre y diciembre. El cambio aliviaría el
riesgo de excesos hídricos, aunque abre el interrogante sobre si habrá agua suficiente
para sostener el potencial del trigo y avanzar con la siembra de maíz, planteó Cristian
Russo, jefe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario
(BCR).
La revisión llega cuando buena parte de la región pampeana termina septiembre con
precipitaciones por debajo de las medias históricas. Pese al fuerte calentamiento del
Pacífico, la humedad todavía no llega a las zonas productivas con la intensidad que se
esperaba.
El último fin de semana mostró esa dificultad. El choque entre una circulación de aire
polar y una masa muy caliente proveniente del norte del país provocó tormentas con
fuertes granizadas en el noreste de Buenos Aires y en localidades de Córdoba. Sin
embargo, el avance del aire frío dejó pocos milímetros en gran parte de la región
pampeana, con excepción de algunos sectores bonaerenses.
Según describió Russo, los pronósticos cambiaron hasta cuatro veces antes del episodio,
una señal de la elevada inestabilidad atmosférica. El resultado fue un reparto desigual
de las precipitaciones, que no alcanzaron para resolver las necesidades de agua de los
cultivos.
El Niño no está teniendo efecto en Argentina, sostuvo el consultor de GEA
Alfredo Elorriaga al tiempo que explicó que se consolidó una circulación fría de
origen polar desde la Patagonia que condiciona el ingreso de humedad desde el norte hacia
el centro del país.
El especialista señaló que el comportamiento del clima depende de más variables que la
temperatura del Pacífico. A esa circulación polar se suma una anomalía fría en el
Atlántico, a la altura de la desembocadura del Río de la Plata, vinculada con la
corriente de Malvinas, que tampoco favorece el aporte de humedad desde el océano.
Por eso, aunque hubo precipitaciones importantes en el extremo noreste argentino, algunos
desarrollos significativos en la Patagonia y lluvias sobre el norte y centro de Buenos
Aires, buena parte de la región pampeana continúa sin recibir el agua esperada.
La situación resulta llamativa porque, según los datos de la Administración Nacional
Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) citados en el informe, la anomalía de
la temperatura superficial del Pacífico alcanzó los 2,2°C el 28 de septiembre, frente a
los 1,8°C de un mes antes. Elorriaga indicó, además, que la atmósfera está acoplada
al sistema oceánico desde agosto.
El fenómeno se modera
Mientras el calentamiento observado avanzó, las proyecciones sobre el pico que podría
alcanzar el fenómeno se moderaron durante dos meses consecutivos. En los valores sin
corrección estadística mencionados por el consultor, los modelos mostraban anomalías de
hasta 4,26ºC en julio, alrededor de 4ºC en agosto y de 3,25ºC en septiembre.
Para las previsiones de lluvia del último trimestre, GEA había considerado los valores
corregidos estadísticamente por la NOAA, que anticipaban un pico de 2,4ºC en diciembre.
La última actualización redujo esa estimación a 2º.
Si esa tendencia se confirma, El Niño podría pasar de una intensidad muy fuerte al
umbral de un evento fuerte. Elorriaga tampoco descartó una moderación mayor, aunque
consideró que todavía es necesario esperar los nuevos datos medidos, cuya actualización
se conocerá en los primeros días de octubre.
El consultor también advirtió sobre la interpretación de los indicadores a partir del
cambio metodológico de la NOAA. Podemos estar ante un número fuerte de
calentamiento, pero que tenga un impacto reducido en Argentina, muy condicionado por otros
forzantes, explicó.
Ese escenario obligaría a revisar las estimaciones de lluvia. Las proyecciones utilizadas
hasta ahora contemplaban acumulados que, en términos generales, superarían las medias
históricas en un 30% en octubre, un 70% en noviembre y un 90% en diciembre. Si se
confirman los nuevos valores, las precipitaciones seguirían por encima de lo habitual,
pero podrían resultar significativamente menores a las calculadas.
Las dos caras de la moneda
Para el agro, esa corrección tiene dos caras. Por un lado, disminuiría el riesgo de
excesos hídricos asociado a un fenómeno de gran intensidad. Por otro, la falta de
lluvias que ya se observa genera preocupación por el trigo y por la continuidad de las
siembras de maíz.
Elorriaga remarcó que el calentamiento del océano existe, la incertidumbre está en su
impacto sobre las regiones productivas argentinas. Para que mejore el ingreso de humedad,
señaló que debería ceder, entre otros factores, la persistente circulación polar que
mantiene nevadas intensas en Neuquén cerca del comienzo de octubre. "Lo que
necesitamos es que el Niño se comporte como un Niño", subrayó el consultor.
La actualización de los primeros días del mes será clave para precisar el escenario.
Hasta entonces, el campo sigue pendiente de una respuesta a los indicadores del Pacífico
todavía no ofrecen en los lotes: la llegada de lluvias.



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