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Combinación mortífera para
la arveja. Las dos variables que llevaron a la debacle a una joya de la
exportación
Carlos Marin Moreno
lanacion.com.ar
La campaña 2024/25 de arveja no dará como resultado una buena cosecha. Los
rindes son muy variables y las principales causas de ese comportamiento fueron los excesos
de lluvias y los ataques fúngicos que, combinados, provocaron pérdidas totales de
plantas en los bajos o desarrollo débil en los sectores que sufrieron encharcamientos
prolongados. La arveja es un cultivo de invierno que se siembra para diversificar la
cosecha fina e incrementar ingresos, pero en esta campaña este propósito no se cumplió.
Como producto de exportación, China es el primer cliente de este producto.
En los lotes implantados con arveja en la campaña 2024/25 se puede observar un
gradiente de situaciones: en las lomas, las abundantes lluvias permitirán alcanzar
rendimientos de tendencia; mientras que en las zonas bajas se registraron pérdidas
totales por excesos hídricos. Entre ambos extremos, se presentan situaciones intermedias
caracterizadas por un desarrollo muy deficiente de las plantas, distingue Martín
Schmid, productor de OBrien, en el partido de Bragado.
La arveja es un cultivo particularmente sensible al exceso de agua y, en condiciones
normales, completa su ciclo con buenos rendimientos con precipitaciones del orden de 300 a
350 milímetros. Sin embargo, en varias zonas, especialmente en la núcleo, se acumularon
alrededor de 200 milímetros por mes durante el invierno y la primavera, lo que
desencadenó una debacle productiva en muchas empresas, afirma Adrián Poletti,
titular de la consultora homónima.
Schmid señala que hay sectores completamente perdidos en los lotes y otros con
desarrollo muy pobre, lo que anticipa rendimientos muy bajos debido a la disminución del
stand de plantas y a la aparición de enfermedades fúngicas. Sobre un rendimiento
tendencial cercano a los 20qq/ha, estima cerrar la campaña con 12 a 13.
El empresario no recuerda un año con un impacto tan severo por anegamiento y ataques de
enfermedades criptogámicas. Ante un comportamiento climático anómalo, los
cultivos también respondieron de manera atípica; la campaña se caracterizó por lluvias
torrenciales, episodios de calor intenso y fríos fuera de época, rememora.
Por su parte, Poletti agrega que, en muchos lotes, los problemas productivos
comenzaron en la siembra con exceso de humedad en invierno.
La situación se agravó en agosto, con lluvias persistentes que afectaron el
funcionamiento del inoculante, lo que comprometió la provisión de nitrógeno a las
plantas. Durante los estados vegetativos las precipitaciones continuaron y favorecieron la
aparición de enfermedades, lo que obligó a realizar dos aplicaciones de
fungicidas, dijo.
El resultado de esta combinación excesos hídricos y ataques fúngicos fueron
lotes muy desparejos, con sectores altos que podrán alcanzar 30qq/ha y otros con apenas
5qq/ha.
Los peores rendimientos se evidencian en lotes con historia de cultivo reciente de arveja.
Teníamos entendido que tres años de intervalo entre arvejas era suficiente para
reducir la presión de enfermedades, pero lo que ocurrió este año nos obliga a pensar en
periodos mayores, de cuatro a seis años, entiende Gabriel Busson, gerente de
producción de El Hinojo, una empresa que siembra 40.000 hectáreas de granos finos y
gruesos en Entre Ríos.
Las patologías fúngicas predominantes correspondieron al complejo Ascochyta, que
se manifestó en forma temprana y obligó a pulverizaciones inmediatas. Hacia el final del
ciclo apareció el oídio, que blanquea las plantas y no hay control químico posible una
vez instalado. Su ataque interrumpe la fotosíntesis y afecta el llenado de los
granos, relata Poletti.
Como síntesis de la campaña indica que en los sectores inundados no hubo
posibilidad de recuperación de las plantas; en áreas con anegamiento temporario
sobrevivieron, pero el rizobio no, lo que provocó deficiencias de nitrógeno y plantas de
poco desarrollo.
En esos casos, los rendimientos quedarán muy por debajo del promedio histórico. En
comparación con la campaña pasada en la que se registraron muchos lotes de
28qq/ha según Poletti este año los rendimientos caerían a 1618qq/ha en
planteos de buena tecnología y a 10qq/ha o menos en sistemas de menor inversión.
La calidad del grano también será objetable debido a cosecha con humedad elevada y
cultivos revolcados, con incorporación de tierra al grano, lo que puede resultar en
descuentos si no se cumplen los parámetros exigidos de calidad.
Por su parte, en El Hinojo, en Entre Ríos, sembraron variedades de arvejas invernales y
primaverales amarillas. Los cultivares invernales fueron los más afectados por
enfermedades fúngicas, combinadas con un golpe de calor de una semana coincidente con el
llenado del grano, recuerda Busson.
El principal hongo responsable de los daños fue Ascochyta, que redujo significativamente
los rendimientos aún en lotes bien implantados con semilla e inoculante de calidad.
Además, el veranito durante el llenado del grano redujo drásticamente el
peso de 1000 granos, que cayó a 160 gramos frente a los 250 gramos de la campaña
anterior.
Comercialización
El principal destino de la arveja argentina es la exportación, con China como principal
comprador, donde se utiliza para conservas y snacks. Le siguen Brasil y Senegal. La
demanda externa oscila entre 200.000 y 230.000 toneladas anuales, mientras que la
industria interna consume unas 20.000 toneladas entre arveja enlatada y partida. El
consumo de legumbres en la Argentina es muy bajo, de alrededor de un kilogramo por
habitante por año, lamenta Poletti.
La arveja no cuenta con cotizaciones en mercados formales; por lo general, la
comercialización se realiza mediante acuerdos entre productores e industriales o
exportadores. En estos días, Agricultores Federados Argentinos (AFA) ofrece 360.000
pesos por tonelada. También operan compradores como Curcija, Areco Semillas y traders de
Rosario, enumera Schmid.
Habitualmente, los adquirentes establecen las condiciones de calidad de la mercadería con
un contrato y la mayor parte de lo comprado se destina a exportación hacia India como
arveja amarilla. También existe comercialización de arveja verde mediante contratos
específicos con enlatadores. Schmid recomienda evitar entregas en el momento de cosecha
sin contrato, ya que ello suele derivar en fuertes castigos de precios. Durante este mes
se está por aprobar un Estándar Nacional de Calidad para la arveja, que unificará los
criterios de recibo de la mercadería en toda la cadena.


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