























AGROAREA ®
©1994-2026 | NIC.AR | Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin la expresa autorización de sus editores. Contenidos del web con deposito de
propiedad intelectual protegida según ley 11.723 de la República Argentina y aplicable
en tribunales Internacionales. AGROAREA es una denominación de origen agro web mundial y
hace valer sus derechos habientes desde 1995 a la fecha.
AGROAREA Redacción y edición
digital: Telefax: 54-11-5368-1696 / Buenos Aires, ARGENTINA.
|

  
30 aniversario del
portal agropecuario argentino con mayor permanencia en Internet


Banco
imágenes AGROAREA. No Integra el artículo original
Retenciones: un nuevo pedido
para acelerar las rebajas y el costo invisible medido en maíz
infocampo.com.ar
Mientras se aguarda que el Poder Ejecutivo publique el decreto que
formalizará la rebaja de retenciones anunciada por el presidente, Javier Milei, y
detallada por el ministro de Economía, Luis Caputo; las repercusiones por dicha novedad
siguen llegando.
Luego de que el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, formulara
durante el Congreso Maizar una suerte de queja por lo que considera falta de un
contundente apoyo a estas medidas que favorecen al agro, desde la Confederación de
Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) salieron a respaldar la
decisión; pero pidieron acelerar el proceso, para que las rebajas lleguen
más rápido, y también que se disponga un cronograma hasta su eliminación completa, que
incluso sea acordado por ley.
En paralelo, también durante el Congreso Maizar, la Fundación Agropecuaria para el
Desarrollo de Argentina (FADA) presentó un informe en el que le puso números al
perjuicio que sufre la cadena del maíz por este impuesto: entre otros datos, aseguró
que, sin retenciones, este cereal y sus industrias asociadas podrían generar U$S 15.000
millones más en exportaciones y 127.000 puestos de trabajo.
La reducción de retenciones es el camino, la eliminación debe ser el
objetivo, se titula el comunicado que difundió Carbap, en el que dijo valorar el
anuncio de Milei respecto al cronograma de reducción de los Derechos de Exportación
(DEX).
La decisión constituye una señal positiva y coherente con el camino que el
Gobierno Nacional viene impulsando en materia de reducción de la presión impositiva,
apertura económica, libertad de comercio, ordenamiento macroeconómico y recuperación de
los equilibrios fiscales. Reconocemos los avances alcanzados en estos aspectos, que han
contribuido a generar un escenario de mayor previsibilidad para la producción y la
inversión, elogió la Confederación.
Y continuó: Consideramos que el equilibrio fiscal debe consolidarse como una
verdadera política de Estado. La estabilidad macroeconómica es una condición
indispensable para el crecimiento sostenido de la Argentina y constituye una demanda
histórica de quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país.
No obstante, hizo foco en que no son solo las retenciones el problema impositivo que
afecta al agro. Entendemos que el esfuerzo por alcanzar y sostener el equilibrio
fiscal debe ser acompañado por todas las jurisdicciones. Mientras se avanza en la
reducción de impuestos nacionales, preocupa la creciente aparición de tasas municipales
y tributos provinciales que, muchas veces sin una contraprestación efectiva, terminan
reemplazando los gravámenes que se eliminan y profundizando la presión fiscal sobre la
producción, subrayó la entidad que conduce Ignacio Kovarsky.
En ese sentido, enfatizó: La competitividad del sector agropecuario no depende
únicamente de los Derechos de Exportación; también se ve afectada por una estructura
impositiva provincial y municipal que continúa expandiéndose y que requiere una profunda
revisión.
De todos modos, más allá de los elogios a la medida sobre las retenciones, Carbap
considera que el cronograma anunciado debería contemplar una reducción más acelerada
del tributo.
Si bien comprendemos los desafíos que implica sostener el equilibrio de las cuentas
públicas, no resulta razonable que dicho esfuerzo continúe recayendo de manera
desproporcionada sobre un único sector productivo a través de un impuesto distorsivo que
desalienta la producción, limita las exportaciones, reduce la inversión y afecta la
incorporación de tecnología, se quejó.
En este punto, Carbap apuntó su mirada sobre que la producción agropecuaria argentina
continúa enfrentando una situación de clara desigualdad respecto de otros sectores de la
economía.
Repasó al respecto que, mientras numerosas actividades han visto eliminados sus derechos
de exportación o cuentan con regímenes específicos de promoción e incentivos, como los
contemplados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el agro sigue
soportando una carga tributaria diferencial que condiciona su competitividad y restringe
su potencial de crecimiento.
Por ello, consideramos fundamental que el cronograma anunciado no tenga como
horizonte final el año 2028, sino que establezca de manera explícita el camino hacia la
eliminación total de los Derechos de Exportación, remarcó la Confederación.
Del mismo modo, expresó que dicho sendero debería quedar plasmado en una ley que otorgue
previsibilidad y seguridad jurídica a largo plazo, evitando que futuras administraciones
vuelvan a recurrir a este instrumento que ha demostrado ser perjudicial para el desarrollo
productivo y exportador del país.
Los fundamentos para avanzar en esa dirección son cada vez más sólidos. En su
reciente informe sobre la economía argentina, el Fondo Monetario Internacional
identificó a los Derechos de Exportación como uno de los principales impuestos
distorsivos que afectan el crecimiento, las exportaciones, la inversión y la
incorporación de tecnología, mencionó Carbap.
Asimismo, citó estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires que muestran que su
eliminación permitiría incrementar significativamente las exportaciones agroindustriales
en la próxima década, además de generar mejoras en la producción, el ingreso de
divisas y el crecimiento económico del país.
Estas conclusiones ratifican algo que el sector productivo viene señalando desde
hace años: la eliminación de los Derechos de Exportación no debe ser vista como un
beneficio sectorial, sino como una herramienta de desarrollo para toda la Argentina. Más
producción significa más actividad económica, más empleo, más exportaciones, más
divisas y una mayor capacidad de generación de riqueza para el conjunto del país,
agregó Carbap.
Bajo este panorama, la entidad aseguró que seguirá acompañando todas aquellas medidas
que fortalezcan la estabilidad macroeconómica, promuevan la inversión y permitan liberar
el enorme potencial productivo del interior argentino.
El camino iniciado es positivo, pero el objetivo final debe ser claro: la
eliminación definitiva de los Derechos de Exportación y la construcción de un sistema
tributario que incentive la producción en lugar de castigarla, cerró.
El costo invisible de las retenciones en el maíz
Por otro lado, durante el Congreso Maizar, la economista Antonella Semadeni de FADA
presentó un estudio en el que analiza el potencial de la cadena maicera y cómo podría
mejorar su derrame económico si pudiera operar sin retenciones.
Semadeni partió de la base de los datos actuales del maíz: en esta campaña, está
llegando a una cosecha cercana a 70 millones de toneladas, de las cuales el 57% se exporta
como grano, generando ingresos por U$S 6.600 millones (Argentina es el tercer exportador
mundial del cereal).
Luego sigue el uso ganadero, que se lleva el 25%, distribuido un 10% en la avicultura, un
6% en la producción de carne bovina, un 5% en la lechería y un 3% en los porcinos.
El 17% de la cosecha restante va el 13% a molienda (la gran mayoría para alimento
balanceado) y el 4% para la fabricación de bioetanol.
Todas estas actividades, en conjunto, generan 272.000 puestos de trabajo.
¿Y qué pasaría si las retenciones fueran cero, según FADA?
La cosecha podría crecer en 32 millones de toneladas, hasta alcanzar la barrera de 100
millones.
Las exportaciones como grano podrían alcanzar 19,1 millones de toneladas, generando U$S
4.200 millones más.
La producción de carne vacuna podría sumar 1,6 millones de toneladas, lo que implica U$S
9.800 millones extra en la economía.
La fabricación de bioetanol podría incrementarse hasta 1,5 millones de metros cúbicos,
sumando U$S 1 millón.
La carne aviar sumaría 1,3 millones de toneladas, que equivalen a U$S 4.300 millones.
La carne porcina adicionaría 1,2 millones de toneladas, que representan U$S 4.500
millones.
En total, las exportaciones asociadas a la cadena maicera podrían aumentar en más de U$S
15.000 millones y crearse 127.000 empleos adicionales, según los cálculos de Semadeni.
En tanto, otra forma de FADA de analizar el impacto de las retenciones es el costo
invisible de las inversiones que se podrían haber realizado en los últimos años
si el maíz no hubiera tenido el peso de este impuesto.




|