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La hacienda encerrada en
feedlots alcanzó un volumen histórico: ¿se viene un aluvión de oferta?
Lucas Villamil
clarin.com.ar
Los últimos relevamientos del Senasa arrojan un dato que no pasa
desapercibido para la cadena ganadera: la ocupación de los corrales de engorde alcanzó
niveles históricos. Al 1° de junio se contabilizaban casi 2,2 millones de cabezas
encerradas en feedlots, unas 142.000 más que un mes atrás y 219.000 por encima del stock
registrado en la misma fecha de 2025.
La cifra invita a una pregunta inevitable. Si los corrales representan la última etapa
del proceso productivo antes de la faena, ¿podría producirse en las próximas semanas o
meses una mayor oferta de hacienda terminada capaz de moderar los precios de la carne,
luego de un comienzo de año marcado por fuertes subas impulsadas por la escasez de
animales?
Para Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), la respuesta no
es tan lineal como podría parecer a primera vista. La faena que faltaba, en algún
lado está y en algún momento tiene que salir, pero ya no es tan simple el análisis
porque la dinámica cambió. Hay animales en distintas instancias de peso y con demandas
de mercados diferentes, explicó a Clarín Rural.
Según el dirigente, el mercado actual presenta características muy distintas a las de
una década atrás. Hoy la demanda es mucho más estable y menos estacional que hace
diez años. Por eso también es difícil saber qué puede pasar con los precios,
agregó.
El aumento de la ocupación no se distribuyó de manera uniforme entre las distintas
categorías de hacienda. De acuerdo con datos recopilados por la publicación
especializada Informe Ganadero, gran parte del crecimiento se concentró en los
novillitos, aunque también aumentaron las existencias de vaquillonas, novillos y vacas.
En contraste, las categorías de terneros y terneras mostraron una caída significativa.
Esta composición ayuda a entender por qué la elevada cantidad de animales encerrados no
necesariamente implica una salida masiva e inmediata hacia el mercado.
Lo que se observa actualmente es una mayor permanencia de la hacienda dentro de los
sistemas de engorde, impulsada tanto por las condiciones económicas como por los
requerimientos de los distintos destinos comerciales.
Storni atribuye el crecimiento del stock en los feedlots a varios factores concurrentes.
La tracción de los mercados externos buscando animales más pesados lleva a que se
esté reteniendo hacienda en los corrales, pero sobre todo son las relaciones de precios
las que llevan a todos a buscar animales más pesados, señaló.
Los números reflejan ese cambio de estrategia. Según datos de la CAF, durante abril
aproximadamente la mitad de la hacienda encerrada por los establecimientos asociados
tenía como destino previsto la exportación. Sin embargo, finalmente cerca del 60%
terminó abasteciendo al mercado interno.
Los animales orientados a la exportación suelen permanecer más tiempo en los corrales
para alcanzar los pesos requeridos por los compradores internacionales. Pero esa lógica
también comenzó a extenderse a la hacienda destinada al consumo doméstico.
La combinación de valores relativamente elevados para el ternero de reposición y costos
de alimentación competitivos, especialmente por el precio del maíz, está incentivando a
los productores a prolongar los ciclos de engorde para sumar más kilos por animal. Como
consecuencia, muchos encierres destinados al mercado interno alcanzan actualmente los 130
o 140 días de permanencia, cuando años atrás los ciclos habituales rondaban los 90
días.
Otro fenómeno que contribuye al crecimiento del stock encerrado es la expansión
estructural de los propios establecimientos de engorde. Según explica Storni, varios de
los feedlots de mayor escala realizaron inversiones importantes en los últimos años,
incrementando significativamente su capacidad instalada. En algunos casos incluso llegaron
a duplicarla.
Esto implica que una mayor proporción de la hacienda nacional está terminando su ciclo
productivo dentro de corrales, desplazando sistemas de terminación tradicionales a campo.
En otras palabras, parte del crecimiento observado responde a una transformación de la
estructura productiva más que a una simple acumulación coyuntural de animales listos
para faena.
¿Qué puede pasar con el precio de la carne?
La existencia récord de 2,2 millones de cabezas en los feedlots representa, sin dudas, un
importante volumen de oferta potencial. Tarde o temprano esos animales deberán ingresar
al circuito comercial y transformarse en carne. Sin embargo, la incidencia que puedan
tener sobre los precios sigue siendo una incógnita.
La razón es que los animales se encuentran en distintas etapas de terminación, responden
a estrategias comerciales diferentes y tienen destinos potenciales diversos entre
exportación y mercado interno. Además, el crecimiento de la demanda externa de animales
más pesados y la mayor estabilidad del consumo doméstico modificaron los tiempos
habituales de salida de la hacienda.
Por eso, aunque el récord de ocupación sugiere una oferta futura más abundante que la
observada a comienzos de año, los especialistas advierten que resulta prematuro anticipar
una baja significativa en los precios de la carne.



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