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El doble de carne: la
fórmula perfecta que revolucionó a una empresa que hace supernovillos
Carlos Marin Moreno
lanacion.com.ar
El Compinche Agro surge en 2018 como resultado de la escisión de la
sociedad original Haras la Quebrada. Como consecuencia de esta reorganización, a María
Inés Ceriani Cernadas le correspondieron dos unidades productivas: un establecimiento
ganadero de 2200 hectáreas en Benito Juárez y un campo 100% agrícola de 1060 hectáreas
en Teodelina, cuenta Diego Thays, esposo de María Inés.
En la empresa hay 960 hectáreas agrícolas de altísima producción en Teodelina,
con una rotación que incluye trigo/soja de segunda-maíz-soja de primera. En maíz se usa
genética de alto rinde para ambientes de elevado potencial, con muy buena fertilización,
lo que permitió alcanzar un promedio de 13.000 kilos por hectárea en los últimos años.
En soja también se utilizan variedades de alta producción, con progresivo paso a Enlist,
que posibilitaron alcanzar 5000 kilos por hectárea. En trigo se utiliza genética de
varios criaderos, lo que habilitó la obtención de 8100 kilos por hectárea en la
campaña 2025/26, agrega Eduardo Peres, gerente de producción de la empresa.
En ese campo, todos los trabajos de pulverización, siembra y cosecha se llevan adelante
con contratistas. No se hace siembra y fertilización variables porque son lotes muy
parejos y no se encuentran diferencias ambientales como para segmentarlos y utilizar dosis
diferentes.
El campo ganadero contaba inicialmente con un rodeo de 1200 vientres, con un planteo
predominantemente de cría y unas pocas hectáreas de agricultura. Se trataba de un
rodeo bien manejado, con más de 25 años de trabajo genético y sanitario, acompañado
por buenas instalaciones, destaca Thays.
Decisión estratégica
La primera decisión estratégica fue avanzar hacia la recría de los terneros producidos.
A partir de ese objetivo, la agricultura pasó a cumplir un rol funcional a la ganadería:
se comenzó a producir grano de maíz para el corral de inicio, y se implantaron cultivos
de maíz y sorgo destinados a aprovechamiento diferido en otoño. Asimismo, se incorporó
cebada de doble propósito, utilizada tanto como verdeo para pastoreo directo como para la
elaboración de silo de autoconsumo.
Con el correr de los años, el sistema fue creciendo en intensidad y eficiencia.
Actualmente, el 90 % de la producción ganadera desarrolla un ciclo completo.
Simultáneamente, el rodeo de cría se expandió de 1200 a 1600 vientres.
Sistema productivo
Luego del destete en marzo, las vacas pastorean maíz o sorgo diferidos en franjas, lo que
permite liberar el campo natural para la acumulación de forraje y asegurar una adecuada
oferta de pasto durante la parición invernal. Estos diferidos aportan entre 700 y
900 raciones por hectárea, que son consumidas entre las 9 y las 15, para retornar luego a
las zonas ya pastoreadas, explica Peres.
Los terneros destetados con menos de 170 kilos ingresan a un corral de inicio, donde
consumen silaje y un concentrado proteico pelleteado, con grano de cebada como apoyo
energético según las condiciones del año. Tras dos meses, superan los 200 kilos y pasan
a pasturas y luego a verdeos de invierno de avena y raigrás. Se va midiendo la tasa de
crecimiento del verdeo y si la disponibilidad de forraje comienza a caer, se da acceso a
silos de cebada con autoconsumo. Los terneros que superan los 180 kilos al destete acceden
directamente a pasturas y verdeos invernales, aclara el asesor.
Cuando se termina el ciclo de los verdeos, en junio-julio, 200 terneros se trasladan al
campo de Santa Fe para avanzar con su recría y terminación. El resto se encierra en
corrales durante 120 días para lograr su terminación como novillos pesados de
exportación.
Este año la primera jaula de novillos gordos se vendió a los 14 meses, en septiembre,
con 480 kilos en el campo y luego siguieron saliendo novillos gordos.
Las hembras continúan su recría con alto ritmo de ganancia diaria. En junio se
separan las que llegarán al entore de 15 meses con pesos superiores a los 300 kilos, para
seguir siendo alimentadas con verdeos de invierno apoyados con silaje y pasturas. El resto
pasa por verdeos de invierno y se termina a corral en 80 días. Las vaquillonas de
reposición son fertilizadas con semen de toros americanos de Select Debernardi,
seleccionados por facilidad de parto y alto peso al destete sin aumentar el tamaño de la
madre, sostiene Peres.
Desde hace cuatro años, toda la hacienda cuenta con identificación electrónica,
combinando balanza, monitor y bastón electrónico, lo que simplifica los trabajos y
reduce significativamente el margen de error en los registros, resalta Thays.
En el campo de Santa Fe, de las 1060 hectáreas, 45 presentan menor aptitud agrícola y se
destinan a pasturas de alfalfa y cebadilla. Allí se logran ganancias diarias de
entre 1,2 y 1,8 kilos por animal, complementadas con silo de maíz de autoconsumo,
elaborado a partir de cultivos con altos potenciales de rendimiento y elevada proporción
de grano, agrega.
Claves de la cría eficiente
Según el gerente de producción de la empresa, las claves del éxito del sistema de cría
radican en siete puntos clave: servicio estacionado corto, eliminación de vacas sin
ternero y estricto plan sanitario, con controles rigurosos de toros con raspajes y
selección por funcionalidad física. Se deben prevenir enfermedades reproductivas como
campylobacteriosis y tricomoniasis.
A los tres pilares anteriores se le debe sumar una cadena forrajera que garantice una
buena alimentación del rodeo durante todo el año, personal capacitado y comprometido
para la atención de partos y del manejo diario de un rodeo de alta productividad, y
empleo de genética de muy alto potencial. El paso final es la medición de la producción
de carne por hectárea.
Es importante destacar que en el campo de Benito Juárez se realiza inseminación
artificial a tiempo fijo en 800 a 1000 vientres por año. A la hora de elegir los
toros por utilizar, el foco está puesto principalmente en los caracteres maternales:
precocidad sexual, fertilidad y longevidad de las vacas. Luego se buscan elevadas
ganancias de peso al destete y hasta los 18 meses; a partir de esa edad, se detiene la
curva de crecimiento de los animales, resalta Jaime Mc Lean, médico veterinario
responsable de la sanidad y de la reproducción de los vientres de la firma.
Gracias a este enfoque integral, el establecimiento de Benito Juárez, integrante del CREA
local, pasó de producir 120 kilos de carne por hectárea por la cría pura original a
alcanzar los 240 kilos actuales, con el ciclo completo. Y el de Santa Fe sigue con una
agricultura de alta producción muy estable, gracias a la calidad de los suelos y a un
manejo agronómico que considera todas las variables que inciden sobre la producción.


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