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Determinante:
con la humedad justa, el maíz entra en una etapa crítica por la falta de lluvias
Mariana Reinke
lanacion.com.ar
Con una de las mayores siembras de maíz de los últimos años, y la esperanza
de que lo peor de esta Niña débil y corta ya haya quedado atrás, los
productores siguen con atención la evolución del clima. En plena campaña gruesa y en
momentos clave para el cereal, que atraviesa el período de llenado de grano, la
expectativa está puesta en que las lluvias anunciadas para los próximos días lleguen
efectivamente a las zonas productivas, luego de un diciembre y los primeros días de enero
con precipitaciones escasas y temperaturas elevadas.
El momento es determinante. Si bien el número de granos ya quedó definido por
hileras, mazorca y espiga, ahora lo que está en juego es el peso final. Los
técnicos coincidieron en que, si falta agua en esta etapa, el cultivo puede terminar con
granos más livianos y resignar rinde, aun cuando el potencial esté bien armado desde lo
estructural.
En varias regiones ya se observan señales de alerta. Plantas que semanas atrás lucían
de un verde intenso comienzan a mostrar tonos amarillentos, pese a mantener un buen
desarrollo general. El diagnóstico es claro: los tanques de humedad se están
vaciando y el margen se achica día a día.
El cultivo que hoy está definiendo es el maíz de primera. Ya pasó la floración y
ahora es el turno de la definición del peso de mil granos [PMG, una medida clave que
refleja tamaño y calidad del grano], explicó a LA NACION, Nicolás Marín Moreno,
asesor CREA de Río Quinto.
Según el técnico, en la franja que va desde la zona núcleo Pergamino, Rojas,
Junín hasta Rufino, los lotes están muy buenos, pero el agua empieza a
faltar. Con los calores que tenemos, hay días de 10 milímetros de evaporación. En
diez días se evaporan 100 milímetros, advirtió.
En ese contexto, Marín Moreno graficó la situación con crudeza: Hoy están todos
los cultivos con los tanques medio vacíos o a un cuarto, esperando la lluvia. Aun
así, destacó que la campaña está realmente para tener rindes arriba de los
promedios, aunque aclaró que solo falta la lluvia para completar el
llenado.
La situación cambia hacia el oeste. Desde la ruta 33 hacia la 35 el agua está
faltando, alertó. Allí, el balance hídrico no fue bueno y el impacto empieza a
sentirse con más fuerza. El productor que fue cauto con la cantidad de plantas
está mejor parado; el que apostó a poblaciones altas hoy está complicado,
sostuvo.
En esos casos, la decisión productiva comienza a ser estratégica. Muchos están
esperando la lluvia para definir si lo mandan a silo, a picado o ver cuál va a ser el
destino y el rinde posible, explicó.
En ese sentido, para la jefa de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos
Aires, Cecilia Conde, el déficit hídrico ya deja huellas en algunas regiones. La
falta de precipitaciones registrada en las últimas semanas en el norte de La Pampa y el
noroeste de Buenos Aires ya se hace sentir en los cultivos, con los primeros signos de
deterioro en la condición hídrica, indicó.
Según detalló, el norte pampeano es hoy la zona más comprometida. Al 30 de diciembre,
cerca del 30% del área de maíz estaba en floración, mientras que la soja de primera
mostraba una proporción similar en inicio de floración, aunque todavía con condición
entre normal y buena.
De persistir este escenario de falta de precipitaciones, el potencial productivo de
los lotes más adelantados podría verse afectado, advirtió Conde. No obstante,
recordó que durante el período vegetativo los cultivos atravesaron, en general, una
buena condición hídrica, favorecida por las lluvias acumuladas desde el otoño.
En el plano climático, la especialista explicó que las condiciones del ENSO son
consistentes con una fase débil de La Niña, aunque con una probabilidad superior
al 60% de transición hacia un escenario neutral durante el trimestre enero-febrero-marzo.
La evolución de las precipitaciones durante enero y febrero será
determinante, subrayó.
Por su parte, Cristian Russo, jefe de estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario
(BCR), reconoció que diciembre y enero eran los meses que más preocupaban.
Teníamos muchísimo miedo de lo que podía suceder en estos momentos, dijo,
aunque aclaró que la región núcleo venía de varios meses con lluvias por encima de la
media.
La buena noticia es que no se trató de un bloqueo permanente, aunque sí hubo un
centro de alta presión que no permitía el ingreso de frío ni de humedad, y se registró
un calor enorme, explicó. Tras la primera ola de calor, el panorama comenzó a
cambiar, con temperaturas bastante frescas y ahora las miradas están puestas en los
próximos eventos. Estamos esperando el agua, que para la región central es muy
importante y muy determinante, afirmó.
Russo destacó que lo que ocurra en esta semana será clave para los maíces tempranos.
Todos los técnicos estamos esperando el agua para volver a dejar atrás estas
semanas en las que se sintió la falta de humedad y recuperar la posibilidad de tener
rendimientos muy buenos, señaló.
El entusiasmo se sostiene, además, en el área implantada. Estamos esperando una
campaña récord en maíz, esperamos que lo peor de esta Niña débil y corta ya haya
quedado atrás. Creemos que hemos llevado bastante bien la parte más difícil del verano.
Es, probablemente, la segunda siembra más importante de los últimos diez años,
remarcó, y recordó que, a diferencia de otros ciclos, no se espera que la chicharrita
sea un problema relevante.
Russo, además, explicó que hubo lluvias muy importantes en el norte del país, en zonas
de Chaco y Santiago del Estero. Es una segunda vida para esta campaña, después de
años que en que los productores la han pasado muy mal y ahora esperan una recuperación
muy importante de la productividad. Lo importante es que la humedad está llegando a la
Argentina; pese a que en estos últimos días no quiso entrar por este centro de alta
presión en la región central. Estamos siendo relativamente optimistas para estos
primeros 10 días de enero, cerró.
En la misma línea, Julio Lieutier, asesor agronómico de la zona núcleo, aportó una
mirada algo más tranquila. En diciembre llovió poco, unos 40 o 50 milímetros,
pero el suelo venía con muy buena humedad, explicó. Eso permitió que los maíces
no mostraran estrés marcado.
El estado general es muy bueno, los lotes están parejos y no marcan desigualdad de
ambiente, describió. Los maíces sembrados en septiembre ya cuajaron y están
formando grano, mientras que los de octubre están en plena floración.
De todos modos, advirtió que, si la Niña se prolongara y las lluvias no llegan, lo
más tardío puede empezar a sufrir algo. Pero por ahora, el maíz tardío también
muestra buen comportamiento, con una emergencia rápida y buen desarrollo inicial. Así,
en un escenario de alto potencial productivo, el factor climático vuelve a ser decisivo.


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