























AGROAREA ®
©1994-2026 | NIC.AR | Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin la expresa autorización de sus editores. Contenidos del web con deposito de
propiedad intelectual protegida según ley 11.723 de la República Argentina y aplicable
en tribunales Internacionales. AGROAREA es una denominación de origen agro web mundial y
hace valer sus derechos habientes desde 1995 a la fecha.
AGROAREA Redacción y edición
digital: Telefax: 54-11-5368-1696 / Buenos Aires, ARGENTINA.
|

  
30 aniversario del
portal agropecuario argentino con mayor permanencia en Internet


  
Banco
imágenes AGROAREA. No Integra el artículo original
Estiman que, sin retenciones, el
agro podría generar 850.000 puestos y reducir el desempleo a la mitad
infocampo.com.ar
Detrás de cada producto que los consumidores introducen en su changuito del
supermercado hay una cadena productiva. Y detrás de cada una de ellas, miles de personas
trabajan para que los alimentos lleguen a la mesa de los argentinos.
La agroindustria no solo produce alimentos y materias primas, sino que también constituye
uno de los principales motores del empleo en el país, con más de 4,3 millones de puestos
de trabajo generados a lo largo de sus distintas actividades, según un nuevo informe de
la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo Argentina (FADA).
Las cadenas agroindustriales representan el 23% del empleo privado nacional. En otras
palabras, 2 de cada 10 puestos de trabajo están vinculados a este entramado productivo,
que abarca tanto las tareas rurales como las actividades industriales, comerciales y de
servicios que se desarrollan en las ciudades.
Cuando hacemos las compras, es fácil ver los productos, pero no siempre a las
personas que hay detrás. En el changuito aparecen los fideos, la leche, la carne, el
arroz, las verduras, el aceite, la salsa de tomate. Detrás de cada uno hay productores,
agrónomos, contratistas, trabajadores de plantas industriales, transportistas,
comerciantes y muchos más, millones de trabajadores en el campo y las ciudades,
explicó Fiorella Savarino, economista de FADA.
Y repasó: Muchas veces se asocia el empleo agropecuario exclusivamente con el
trabajo en el campo. Sin embargo, su alcance va mucho más allá de la producción
primaria: también genera puestos en fábricas, comercios, camiones, laboratorios,
estudios profesionales, empresas proveedoras de insumos y supermercados. Cada producto que
llega al consumidor es el resultado de una red de actividades que moviliza trabajo en
diferentes puntos del país.

El empleo en el agro
Los números muestran la dimensión de ese aporte. La carne vacuna encabeza el ranking de
las cadenas agroindustriales que más empleo generan, con alrededor de 519.000 puestos de
trabajo.
Le siguen frutas, verduras y legumbres, con unos 462.000, y la soja, con aproximadamente
446.000.
Además, el potencial de crecimiento es significativo: de acuerdo con las estimaciones de
FADA, la eliminación de los derechos de exportación podría impulsar la creación de
más de 850.000 empleos adicionales en una década.
Estos datos surgen del informe Empleo en las cadenas agroindustriales, elaborado por FADA,
que analiza la cantidad de puestos de trabajo asociados a las distintas actividades del
sector y su participación en el mercado laboral argentino.
Sin retenciones, más empleo
¿Qué pasaría si las cadenas agroindustriales pudieran desarrollarse sin retenciones?
Según el informe, el impacto potencial sobre el mercado laboral sería considerable:
podrían generarse más de 850.000 puestos de trabajo adicionales en 10 años, una cifra
que equivale a la mitad de las personas desempleadas en Argentina.
En diez años, las cadenas de granos y carnes podrían crear unos 830 mil empleos
extras, desde la producción primaria, la industrialización, comercialización y
transporte, destaca Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.
La estimación contempla el efecto que tendría una mayor producción sobre el conjunto de
las actividades vinculadas al agro, desde el origen de las materias primas hasta su
transformación y llegada al mercado.
El punto de partida sería un incremento de la producción agrícola de alrededor de 70
millones de toneladas adicionales de granos. Ese volumen tendría diferentes destinos,
tanto en el mercado interno como en la exportación, y generaría nuevas oportunidades de
trabajo a lo largo de las cadenas productivas.
En el caso del maíz, por ejemplo, una parte de la producción adicional podría
destinarse a la alimentación animal y, de esa manera, impulsar las cadenas porcina, aviar
y bovina. También permitiría ampliar la producción de bioetanol.
En el caso de la soja, un mayor volumen podría fortalecer la elaboración de biodiésel,
además de las restantes actividades vinculadas con su industrialización y
comercialización.

De acuerdo con las estimaciones del estudio, el crecimiento de la
producción de cereales y oleaginosas permitiría generar alrededor de 430.000 empleos, a
los que se sumarían otros 425.000 en las cadenas de carnes y biocombustibles. En
conjunto, el potencial superaría los 850.000 nuevos puestos de trabajo.
La magnitud de esa cifra se comprende al compararla con la situación actual del mercado
laboral. En un país con aproximadamente 1,6 millones de personas desempleadas, la
creación de esos puestos equivaldría a reducir el desempleo a la mitad, siempre bajo el
escenario proyectado por FADA.
Para la entidad, no se trata de una posibilidad completamente alejada de la realidad.
Estos números no son tan lejanos cuando analizamos qué pasó entre 2020 y 2025. En
esos años, se crearon 480 mil nuevos empleos en las Cadenas Agroindustriales, unos 80 mil
empleos por año, empujados principalmente por la cadena de carne vacuna, soja, trigo,
girasol y el sector lácteo, explica Savarino.
Un mapa del empleo más allá del campo
En 2025, las cadenas agroindustriales generaron exactamente 4.332.114 puestos de trabajo
en Argentina. Pero para comprender el alcance de esa cifra es necesario observar cómo se
distribuye el empleo entre los distintos eslabones que integran el sistema productivo.
Si se analiza al interior, ese dato permite mirar al empleo agro más allá del
campo, explica Savarino. La producción primaria concentra el 34% de los puestos de
trabajo, mientras que la comercialización representa el 27% y la industria, el 21%. El
resto se distribuye entre el transporte y la logística, con un 9%, y otros servicios
necesarios para el funcionamiento de las cadenas.
Dentro de este último grupo se encuentran las actividades relacionadas con la provisión
de insumos, los bienes de capital, los servicios financieros, los seguros y los servicios
inmobiliarios, jurídicos y contables, entre otros. Se trata de tareas que no siempre se
identifican directamente con el agro, pero que resultan indispensables para sostener su
funcionamiento.
Es decir, hay empleo tanto en la siembra y la cosecha como en la fábrica, el
depósito, el camión, el supermercado, el estudio contable o la empresa que fabrica una
máquina agrícola, agrega Pisani Claro.
La distribución de los puestos de trabajo también refleja la diversidad de actividades
que conforman la agroindustria. Las cadenas agrícolas, entre ellas la soja, el maíz, el
trigo, el girasol y otros cereales y oleaginosas, concentran el 32% del empleo de las
cadenas agroindustriales. Las economías regionales representan el 29%, mientras que las
cadenas de carnes y la láctea reúnen, en conjunto, el 23% de los puestos.

Esa diversidad se traduce en una fuerte presencia territorial. La producción de lana y
ovinos en la Patagonia, los vinos en Cuyo, el maíz en la región Pampeana, la caña de
azúcar en el NOA y la yerba mate en el NEA son ejemplos de actividades que generan
trabajo en diferentes regiones del país.
Aunque tienen escalas, características y procesos productivos distintos, todas forman
parte de una misma trama de producción, industrialización, comercialización y
servicios. De esta manera, el empleo agroindustrial no se concentra únicamente en las
principales zonas agrícolas, sino que también sostiene economías locales y regionales
en distintos puntos de Argentina.
Las cadenas que más trabajo generan
Cuando se desagrega el empleo por actividad, la carne vacuna ocupa el primer lugar, con
alrededor de 519.000 puestos de trabajo. El segundo puesto corresponde a frutas, verduras
y legumbres, con unos 462.000 empleos, mientras que la soja se ubica en el tercer lugar,
con aproximadamente 446.000.
El ranking continúa con el trigo, que genera alrededor de 440.000 puestos, y el maíz,
con unos 258.000. En conjunto, las cinco principales cadenas concentran prácticamente la
mitad del empleo generado por las actividades agroindustriales.
La importancia de estos números radica en que cada cadena reúne una amplia variedad de
tareas y perfiles laborales. La carne vacuna es un ejemplo claro: detrás de cada corte
que llega a una carnicería hay trabajadores dedicados a la cría y reproducción de los
animales, profesionales que aportan conocimientos técnicos y sanitarios, personal de los
establecimientos de engorde, operarios de frigoríficos y personas vinculadas con la
distribución y la comercialización.
El proceso continúa una vez que la carne sale de la planta industrial. El transporte, la
logística, los comercios y las carnicerías forman parte de esa misma cadena, que conecta
la producción ganadera con el consumidor final y genera oportunidades laborales en cada
etapa.
Hay investigación y cuidados médicos para la cría y reproducción. Están los
trabajadores de los feedlot y frigoríficos, quienes trasladan la carne hasta las
carnicerías. El carnicero que corta los bifes para las milangas argentinas. Cada uno de
esos trabajadores forma parte de los más de 4,3 millones de hogares que viven, de una
forma u otra, relacionados con el agro, concluyen desde FADA.
Así, detrás de los alimentos que forman parte de las compras cotidianas existe una
estructura productiva que trasciende los límites del establecimiento rural. El changuito
permite ver el resultado final, pero también representa el trabajo de millones de
personas que participan de las cadenas agroindustriales, desde la producción primaria
hasta el último eslabón comercial.

Los números clave
Más de 4,3 millones de puestos de trabajo: es el empleo generado por las cadenas
agroindustriales en Argentina.
Dos de cada 10 empleos: están vinculados a las cadenas agroindustriales.
23% del empleo privado nacional: corresponde a estas actividades.
Distribución por eslabón: el 34% del empleo se genera en la producción
primaria, el 27% en la comercialización, el 21% en la industria, el 9% en transporte y
logística y el 9% en otros servicios.
Las tres principales cadenas generadoras de empleo: carne vacuna, con unos
519.000 puestos; frutas, verduras y legumbres, con 462.000; y soja, con 446.000.
Potencial sin retenciones: podrían generarse más de 850.000 empleos
adicionales en diez años, una cifra equivalente a la mitad de las personas desempleadas
del país, según las estimaciones de FADA.



|