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El mercado inmobiliario
rural volvió a reactivarse tras la victoria del Gobierno en las elecciones de octubre
Juan Manuel Colombo
clarin.com
La política tiene un impacto directo en la toma de decisiones de inversión
en el sector agropecuario argentino, afectando a cada uno de sus eslabones y eso quedó
demostrado en lo que es el mercado de compraventa de campos.
Según el último informe de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), durante
octubre, mes en el cual el oficialismo obtuvo un contundente triunfo en las elecciones
legislativas nacionales, el nivel de actividad del sector retomó la senda alcista,
disparando la búsqueda de campos agrícolas y ganaderos.
De hecho, el Índice de actividad del mercado inmobiliario rural (InCAIR),
elaborado por la cámara empresaria, escaló en octubre a 56,48 puntos, igualando la marca
de agosto, que fue la más alta del año y se recuperó de la fuerte caída que tuvo en
septiembre, tras el triunfo del peronismo en los comicios bonaerenses.
La actividad retomó la curva ascendente que se viene desarrollando a lo largo del
año. Después de las elecciones, el índice de actividad, que es lo que muestra el
InCAIR, el mercado volvió a estar más latente, explicó a Clarín Rural el
presidente de CAIR, Abel Real.
Real detalló que en septiembre se planchó el movimiento, porque nuestro mercado de
campo es muy sensible y cuando se vio el resultado de las elecciones de octubre, empezó a
moverse nuevamente.
Esto es tan sencillo como el estado de ánimo. En septiembre se registraron menos
consultas, llamados y revisadas. O sea, menos movimiento en general y eso se debe a la
confianza política. Pero hoy el InCAIR está 56,48 puntos. Esto quiere decir que se
volvió a alcanzar el punto máximo que se había llegado en agosto, antes de las
elecciones bonaerenses, puntualizó.
En la misma línea se expresó el director de División Campos de LJ Ramos, Juan José
Madero, quien sostuvo que entre las elecciones provinciales y nacionales el mercado
se ralentizó un poco, pero después de los comicios hubo un aliento al mercado, hay
optimismo, se recuperó el entusiasmo, pero nada exacerbado.
Madero repasó que, en 2024, con la expectativa del sector volcada a las políticas que
impulsaba el gobierno del Presidente Javier Milei, las consultas y recorridas de los
inversores aumentaron respecto a años anteriores y que eso posibilitó en que se
empezaran a gatillar operaciones.
Este año fue muy fluido en ese sentido. Si bien ayudó el retraso en el precio de
la tierra respecto al mundo, también lo hizo la flexibilización del cepo, el
sinceramiento del valor del dólar y el blanqueo, que metió jugadores en la cancha. Y
otro elemento que está influyendo es el valor de la hacienda, dijo.
En cuanto a los alquileres, el mercado también conserva buenos niveles de actividad:
Más allá del margen bruto (de la actividad agrícola), están muy sostenidos y
demandados, remarcó Madero.
Y esto sucede desde hace varias campañas, en las cuales campo agrícola que es
ofrecido, campo que es alquilado. Venían de cuatro años seguidos de subas y en estos
últimos dos, se mantuvieron y parece que la campaña 2026/27 esto se va a repetir.
Campo agrícola y ganadero
Como ya es sabido, las dos principales actividades que más superficie ocupan en el país
es la agricultura - en especial la de producción de granos - y la ganadera, que manejan
precios bien diferenciados entre sí, como así también, es distinta la disponibilidad y
oferta de los mismos en el mercado.
La niña bonita del mercado es el campo 100% agrícola, con suelo clase
1 en zona núcleo, pero eso es justamente lo que no hay, con muy poca oferta,
afirmó Real.
Por supuesto, estamos hablando de los campos con mejores tierras, que mayores rendimientos
arrojan y que están ubicados en la cercanía de los puertos y, por ende, son los más
caros, llegando a valer US$ 17.500 por hectáreas, - precio que recuperó tras más de una
década a la baja -, pero con operaciones registradas a valores cercanos a los US$ 20.000.
Pero también hay un renovado interés por los campos ganaderos, gracias a la firmeza de
los valores de la hacienda y las buenas proyecciones que hay a futuro, lo que también
robustece los precios de la tierra, llegando a US$ 3.000 la hectárea en la Cuenca del
Salado.


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