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Cambio histórico: un gurú
mundial de la carne vacuna hizo un categórico pronóstico sobre una ventaja de la
Argentina
Mariana Reinke
lanacion.com.ar
Durante años, el mercado mundial de la carne vacuna encontró en una demanda
cada vez más firme el principal impulso para sostener precios históricamente elevados.
Sin embargo, ese ciclo comienza a cambiar. Para Simon Quilty, uno de los analistas
internacionales más reconocidos del negocio global de ganados y carnes, el mundo entra en
una nueva etapa en la que la menor disponibilidad de hacienda será el factor decisivo que
marcará el rumbo del mercado durante los próximos tiempos.
Ese fue el eje de la exposición que el especialista australiano brindó, vía Zoom,
durante la 138a. Exposición Rural de Palermo. En una presentación centrada en la nueva
geopolítica de las carnes, repasó cómo las tensiones comerciales, los cambios
sanitarios, la reconstrucción de los rodeos y la evolución del consumo están
modificando el mapa mundial del negocio.
Su principal conclusión fue contundente. La demanda fue el motor del mercado hasta
ahora y de aquí en adelante lo será la escasez, afirmó. En ese sentido explicó
que, si bien los precios internacionales alcanzaron niveles récord por el fuerte
crecimiento del consumo, especialmente en Estados Unidos, el próximo ciclo estará
determinado por una oferta cada vez más ajustada.
Hasta ahora eran los precios, que se habían impulsado por una fuerte demanda
mundial, en adelante el principal factor alcista será la menor disponibilidad de
ganado, remarcó.
Según explicó, numerosos países comenzaron simultáneamente un proceso de
reconstrucción de sus rodeos, que implica retener más vientres y reducir la cantidad de
animales disponibles para faena. Esa dinámica, dijo, ya se observa en la Argentina,
Brasil, Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Canadá.
Para Quilty, el impacto será profundo. Proyectó que la oferta mundial de carne vacuna
caerá alrededor de un 15% en los próximos tres años, una reducción que sostendrá los
valores internacionales incluso si la demanda pierde dinamismo.
En ese escenario, Estados Unidos seguirá ocupando un lugar determinante. El especialista
sostuvo que el mercado estadounidense continuará siendo el principal formador de precios
gracias a una demanda muy sólida, incluso con valores históricamente altos.
Para Quilty, la obsesión del mercado estadounidense por el consumo de proteínas
continúa creciendo. Explicó que se trata de un cambio estructural impulsado por
consumidores de todas las generaciones, las dietas hiperproteicas, el crecimiento del uso
de medicamentos para adelgazar del tipo GLP-1 y nuevas recomendaciones nutricionales que
priorizan las proteínas. Recordó, además, que una encuesta muestra que el 92% de los
estadounidenses considera importante incorporarlas en su alimentación.
Al mismo tiempo, el rodeo bovino estadounidense cayó a unos 86,2 millones de cabezas, el
nivel más bajo en más de seis décadas. Con menos animales disponibles y una demanda que
permanece firme, Estados Unidos exportará menos carne y abrirá oportunidades para otros
proveedores. Esa escasez ya se refleja en los precios: el novillo terminado alcanzó unos
US$2,51 por libra y, según Quilty, aún podría subir otro 15%, con valores elevados
durante al menos cuatro años. En paralelo, la mejora genética y la eficiencia productiva
llevaron el peso promedio de los novillos de 346 a 447 kilos de carcasa desde 1997.
Estos valores reflejan la fuerte escasez de animales en Estados Unidos,
resumió.
Sin embargo, Quilty advirtió que la geopolítica tendrá un peso creciente. Las
decisiones sanitarias, los aranceles y las tensiones comerciales serán tan determinantes
como la producción.
En ese escenario ubicó a Brasil como el principal competidor de la Argentina. Tras
obtener el reconocimiento como país libre de fiebre aftosa sin vacunación por la
Organización Mundial de la Sanidad Animal (OMSA), buscará acceder a mercados premium
como Japón y Corea del Sur, hoy abastecidos mayoritariamente, entre el 90% y el 95%, por
Australia y Estados Unidos.
Aun así, consideró que la Argentina conserva ventajas importantes. Una de ellas aparece
en China, donde las nuevas salvaguardias podrían abrir oportunidades para otros
proveedores. Las nuevas medidas chinas podrían convertirse en una oportunidad
estratégica para la carne vacuna argentina, siempre que el país pueda aprovechar su
disponibilidad de cuota y mantener su competitividad, señaló.
No obstante, advirtió sobre riesgos que podrían alterar ese escenario: una mayor
competencia de Brasil y Australia en terceros mercados, los elevados stocks de carne en
China, el crecimiento del consumo de pollo y cerdo, un clima favorable que acelere la
reconstrucción de los rodeos y una eventual recesión global.
Otro de los cambios estructurales tiene que ver con la calidad de la carne, especialmente
con productos con marbling. Mientras la producción basada en rodeos Bos indicus
continuará expandiéndose, la disponibilidad de animales Bos taurus disminuirá durante
varios años como consecuencia de la reconstrucción simultánea de rodeos.
La disponibilidad de carne premium será cada vez más limitada mientras que la
carne commodity seguirá creciendo, resumió. Esa menor oferta hará que la carne de
mayor calidad obtenga una prima cada vez más alta frente a la producción commodity.
Precisamente allí aparece una de las principales fortalezas de la Argentina. Para Quilty,
el país reúne condiciones para capturar ese mayor valor gracias a su perfil productivo,
la reputación internacional de su carne y el acceso a mercados que demandan cortes
premium.
Pero también planteó un desafío. Consideró indispensable que la Argentina modernice su
sistema de tipificación y clasificación. Estados Unidos, Australia y Japón ya
cuentan con un sistema objetivo de clasificación, recordó. A su juicio, avanzar
hacia un esquema objetivo permitiría valorizar mejor la calidad de cada res y mejorar la
competitividad internacional.
El analista también destacó el crecimiento del sistema Beef on Dairy, que combina
genética de razas carniceras con rodeos lecheros y ya representa cerca del 18% de la
producción estadounidense. Australia también avanza en ese modelo para ampliar la oferta
de carne premium. Quilty señaló que la nueva definición de Angus podría incrementar el
valor de los animales en aproximadamente US$700 por cabeza. La empresa gastronómica
McDonalds prevé incorporar alrededor de 100.000 animales provenientes de este
sistema durante los próximos tres años, aunque el experto advirtió que su expansión
elevará los costos de reposición y el valor de los terneros.
Pese a todos esos cambios, el mensaje final fue claro: el negocio mundial de la carne
vacuna atraviesa un cambio de ciclo. Si durante los últimos años la demanda explicó los
récords históricos de precios, ahora será la escasez de hacienda la que sostendrá esa
tendencia: A largo plazo, las expectativas para la carne vacuna de alta calidad son
de precios crecientes y sostenidos.
Para Quilty, la combinación de una menor oferta mundial, una demanda estadounidense que
seguirá firme, las oportunidades que pueden abrir las restricciones comerciales en China
y una disponibilidad cada vez más limitada de carne Bos taurus configura un escenario
favorable para quienes produzcan carne de calidad.
En ese tablero, la Argentina aparece entre los países con mejores posibilidades de
capitalizar el nuevo ciclo. Pero, según dejó entrever el especialista, aprovechar esa
oportunidad dependerá no solo de producir más, sino de consolidarse como proveedor
confiable de carne premium en un mercado donde la calidad, la trazabilidad y el acceso a
los destinos de mayor valor serán cada vez más determinantes.



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