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Las dos caras de El Niño:
entre los riesgos hídricos y las oportunidades productivas
infocampo.com.ar
En el marco de la 138ª Exposición Rural de Palermo, especialistas del INTA,
la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), el Plan de Coordinación Federal ENOS y el
Comité de Emergencia Niño 2026/27 analizaron las perspectivas climáticas para la
campaña 2026/27 durante la charla técnica Excesos hídricos y oportunidades
productivas: las dos caras de El Niño en el campo.
En ese espacio, Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales
del INTA, presentó las últimas novedades sobre la evolución del fenómeno El Niño y su
impacto sobre las distintas actividades productivas del país.
El especialista explicó que el fenómeno presenta dos escenarios bien definidos. Por un
lado, aumenta el riesgo de lluvias por encima de los valores normales, especialmente en
las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, sus afluentes y el este de la
provincia de Buenos Aires, incluida la cuenca del río Salado.
En ese contexto, remarcó que la anticipación será determinante para reducir el impacto
sobre las actividades agropecuarias.
Los años Niño, recordó, se caracterizan por precipitaciones superiores a lo habitual y,
cuando esos eventos son intensos, crece la probabilidad de excesos hídricos y
anegamientos en las principales cuencas hidrográficas del país.
Al aumentar las lluvias, también se incrementan el caudal y el nivel de estos
cursos de agua, por lo que las islas, las áreas ribereñas y los sectores bajos o
deprimidos cercanos a los ríos presentan un mayor riesgo de anegamiento, señaló
Mercuri.
Frente a este escenario, destacó la necesidad de anticiparse mediante la planificación y
la adopción de decisiones climáticamente inteligentes.
Al mismo tiempo, sostuvo que el fenómeno representa una oportunidad para el sector
productivo gracias a la mayor disponibilidad de agua, que permite proyectar campañas de
altos rendimientos, mejorar la oferta forrajera y recuperar reservas hídricas en
distintas regiones del país.
Los años Niño no hay limitación en la disponibilidad de agua para la
producción, afirmó Mercuri.
Esa condición, explicó, se traduce en mejores perspectivas tanto para la agricultura
como para la ganadería, especialmente en regiones donde el agua suele ser un factor
limitante.
En los sistemas ganaderos, el impacto positivo se refleja rápidamente en una mayor
producción y calidad de pasturas y pastizales. Además, disminuye la probabilidad de
atravesar meses críticos durante el verano, lo que mejora la disponibilidad forrajera y
aporta mayor estabilidad a los planteos productivos.
En agricultura, el escenario también habilita estrategias de mayor intensidad. Según
Mercuri, las campañas que transcurren durante un año Niño, e incluso las posteriores,
suelen registrar elevados niveles de producción en buena parte de las regiones agrícolas
argentinas.
En general, los años Niño o las campañas durante un año Niño y las campañas
post Niño son campañas con alta producción a nivel país o a nivel de importantes
regiones productivas de la Argentina, destacó.
El fenómeno ya está presente
Por su parte, Félix Carrasco, meteorólogo de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) de
la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, confirmó que El Niño ya comenzó a
manifestarse y advirtió que aún resta definir cuál será su intensidad.
Si bien los modelos no terminan de definir el grado de intensidad, actualmente el
fenómeno climático ya está en una fase cálida, presente y con probabilidades de que
sea fuerte, detalló Carrasco.
Ante un escenario que anticipa precipitaciones por encima de lo normal, el especialista
insistió en la importancia de prepararse con anticipación para minimizar los riesgos
asociados a los excesos hídricos.
En ese sentido, durante la jornada también se recordó que el Gobierno nacional puso en
marcha, mediante una resolución, un Plan de Coordinación Federal que reúne a organismos
nacionales y provinciales para fortalecer la preparación y la respuesta frente al
fenómeno climático en las distintas regiones del país.
A su turno, Gustavo De Martini, especialista de Vialidad Provincial de Chaco, destacó la
experiencia de esa provincia en materia de prevención.
La provincia siempre está afectada por el clima, por lo que la decisión fue estar
preparados con anticipación con un comité y con un plan de mitigación ante el fenómeno
climático para proteger las zonas rurales y urbanas, aseguró.
El especialista concluyó que el impacto de El Niño no depende únicamente de la magnitud
de las crecidas, sino también de la duración de los excesos hídricos, las condiciones
del suelo y otros factores que deben ser considerados para planificar respuestas y tomar
decisiones productivas con anticipación.



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