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El trigo, en días críticos: la
falta de sol pone en jaque a los altos rindes proyectados para el cultivo
Mariela Vaquero
clarin.com
Las últimas semanas, en gran parte del área triguera argentina, se han
caracterizado por las bajas temperaturas para la época del año y baja radiación solar,
condiciones ambientales que podrían resentir los rendimientos del cultivo.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en su primera estimación, proyecta una producción
de 23,8 millones de toneladas de trigo para el ciclo 2026/27, que sería la segunda mayor
de los últimos 17 años luego del récord de 28,5 millones de toneladas de la campaña
pasada. El promedio de rinde nacional se ubicaría en 35,3 quintales por hectárea, la
tercera mejor marca desde 2010. No obstante, "hay temores por este octubre tan
atípico, marcado por el frío, la menor radiación y lluvias por debajo de lo
esperado", señaló el jefe de la Guía Estratégica para el Agro de la BCR, Cristian
Russo.
Octubre es un mes clave para el trigo ya que, en general, los cultivos atraviesan su
período crítico en el cual se define el rendimiento, que se extiende desde 20 días
antes de la floración hasta los 10 días posteriores. "En todos los cultivos de
invierno, cuanto mayor radiación diaria y menor temperatura - lo que conformaría el
coeficiente fototermal- las plantas crecen más rápido y tenemos mayor potencial de
rendimiento", indicó Francisco Dipane, investigador de la Chacra Barrow (Buenos
Aires) del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
"En los últimos quince a dieciocho días, hubo mucha nubosidad y las temperaturas
fueron relativamente normales. Al tener baja radiación, ese coeficiente (radiación sobre
temperatura) que explica mucho el crecimiento y el rendimiento de los cultivos, fue bajo y
eso puede ser preocupante e incidente en la producción", explicó el técnico.
La baja radiación solar limita la fotosíntesis que pueden hacer las plantas y eso puede
hacer que en periodos críticos haya menor cantidad de granos fijados y menor rendimiento.
Según Pablo Abbate, investigador independiente de Mar del Plata y consultor del Instituto
Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), el índice de vegetación de diferencia
normalizada (NDVI) de la campaña 2026/2027 medido en la Red de Ensayos Comparativos de
Trigo (RET) de Miramar (Buenos Aires) está retrasado unas dos semanas respecto de 2023 y
2024 y cerca de un mes en relación a 2025. "La radiación incidente estimada en los
cuatro sitios de la RET, CE Miramar, INTA Balcarce, Criadero Buck (La Dulce) y CEI Barrow
fue más baja que la de los tres años anteriores". De mantenerse esta baja
radiación, advirtió "podría haber consecuencias desfavorables en el rendimiento de
trigo se cosechará hacia fin de año".
A simple vista, el trigo de la RET de Miramar y Balcarce presenta menor crecimiento
que el esperado para la época", contó Abbate.
Cómo afecta a las distintas regiones
En la región triguera central, que abarca el norte de la provincia de Buenos Aires, Entre
Ríos, Santa Fe y Córdoba, los cultivos, en general, están en pleno período crítico,
próximos a florecer o ya lo han hecho en algunas zonas, incluso han empezado a llenar
grano. "Todos estos días nublados los agarraron desde el inicio del período
crítico hasta casi hasta floración, eso puede tener una influencia en el rendimiento, en
el crecimiento, el número de flores y la fertilidad de las espigas y, por supuesto, en el
rendimiento final del trigo", dijo Dipane. Asimismo, señaló que podría haber una
recuperación si empiezan días de sol y se produce un mejor llenado de los granos que en
las condiciones actuales.
En la zona sur que abarca de la Ruta 5 hacia abajo, los cultivos están un poco más
atrasados. "En el sudeste y el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, la mayoría
de los trigos recién están próximos a florecer, con lo cual el período de días
nublados les tocó un poquito más atrás, en los primeros 10 a 12 días del período
crítico, y la incidencia dependerá de lo que pase de acá en más, en cambio en la zona
central le tocó en los primeros 15 o 18 días del período crítico", explicó
Dipane.
En la zona serrana del sudeste bonaerense, "si el cultivo aún cuenta con tiempo de
expandir su área foliar (hoja bandera aún no expandida) y cuenta con buenas condiciones
bióticas y abióticas para su crecimiento futuro, puede llegar a interceptar la
radiación disponible durante el período crítico sin que se afecte el rendimiento",
explicaron en un informe los investigadores Abbate, Alejandro Palazzolo, Carlos Alejandro
Cabral Farías y María Clara Llorens. Si el cultivo no contara con condiciones como para
generar el área foliar que necesita como para interceptar toda (>90%) la radiación
incidente, el rendimiento, afirmaron, se verá afectado proporcionalmente a la pérdida de
radiación interceptada. En tanto, "si la condición de alta nubosidad y baja
radiación persiste, el rendimiento se deprimirá no solo por una menor intercepción de
la radiación incidente, sino también por la caída en la radiación incidente",
expresaron.
En las encuestas de la BCR de las últimas semanas, en las distintas provincias se reporta
que hay potencial para mejorar aún pero también temores por los efectos de este octubre
tan extraño sobre el cultivo. Para muchos ingenieros de la red de informantes de la
entidad, con más de 20 años de experiencia, "se atraviesa un llenado con
condiciones que no se han presentado con anterioridad y no se puede prever demasiado que
consecuencias tendrán". Por un lado, "las bajas temperaturas prolongan la etapa
de llenado y pueden tener un efecto muy positivo sobre el peso del grano, aparte de que
están evitando que el cultivo tenga una mayor demanda de agua, pero para otros, la falta
de radiación puede terminar siendo más significativa que la actual falta de agua y esto
puede ser un factor de descuento", contó Russo.
Los efectos de este octubre particular podrían bajar su intensidad si, a partir de ahora,
se dieran días más despejados y con temperaturas más bajas. De no ocurrir, dijo Dipane,
"esperaría una disminución de la cantidad de flores fértiles en la zona central y
quizás un potencial de rendimiento menor a lo que uno esperaría en años con buena
disponibilidad hídrica, mientras que en la zona sur esperaría un poco de reducción de
ese potencial, de esa cantidad de flores potenciales que produce el trigo, pero con una
posibilidad de recuperarse, allí pueden tener más poder de recuperación cuando florezca
y empiece a llenar grano", sostuvo el técnico del INTA.



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