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Alivio: la chicharrita del
maíz continúa multiplicándose, pero el riesgo para la cosecha sigue siendo bajo
infocampo.com.ar
El 36º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, con datos
de capturas relevados entre el 1 y el 16 de febrero de 2026, confirma un aumento
previsible en la presencia de chicharrita del maíz en todas las zonas productivas, con
excepción del Centro-Sur.
Si bien predominan los niveles bajos de captura, comienzan a consolidarse más focos
neurálgicos con altas densidades poblacionales.
En este contexto, aunque la infectividad detectada a Spiroplasma (CSS) sigue siendo baja,
los especialistas de la Red remarcan la necesidad de sostener un monitoreo frecuente,
tanto mediante trampas como a través de inspecciones directas sobre el cultivo, y de
remitir muestras de insectos a la red entomológica.
Particularmente en las zonas endémicas o donde conviven maíces tempranos y tardíos, el
riesgo de colonización temprana y de impacto de enfermedades es mayor. Por eso, insisten
en la importancia de realizar detecciones a tiempo.
En el marco de este seguimiento permanente en la región núcleo, especialistas del INTA
Pergamino analizaron la evolución de la plaga en el norte bonaerense y su posible
incidencia sobre la próxima cosecha.
En ese sentido, el ingeniero agrónomo Federico Peralba, integrante del grupo de
entomología de la experimental, explicó que están trabajando específicamente sobre
lotes de maíz sembrados en fecha tardía para evaluar el comportamiento del insecto en
esta etapa de la campaña.
Estamos en un experimento donde sembramos tardíamente el maíz para fomentar la
presencia de la chicharrita, señaló.
Para llevar adelante el monitoreo, el equipo aplica distintos métodos de muestreo que
nutren la red nacional de seguimiento de la especie. Peralba detalló que utilizan trampas
amarillas, realizan observaciones directas en los cogollos de las plantas y emplean redes
de arrastre.
En cuanto al escenario actual y su posible impacto productivo en el norte de Buenos Aires,
el panorama es alentador pese a la detección de las primeras poblaciones. Según el
especialista, los niveles registrados hasta el momento no constituyen una amenaza crítica
para los maíces tardíos.
Hasta el momento estamos a fines de febrero. Las poblaciones de Dalbulus maidis
siguen bajas, lo que consideramos que no va a tener impacto sobre el rendimiento,
detalló el profesional de la experimental pergaminense.
Estos datos aportan previsibilidad para los productores de la zona núcleo, ya que indican
que, por ahora, la presión de la plaga se mantiene bajo control y no comprometería la
productividad de los maíces tardíos de cara a la cosecha.
Las regiones endémicas, bajo la lupa
En la zona endémica del NOA, donde el 98% de las trampas se colocó en lotes con maíz,
las poblaciones de Dalbulus maidis continuaron en aumento.
Solo en el 7% de las localidades no se registró presencia; en el 67%, las capturas se
ubicaron en los niveles más bajos (de 1 a 20 adultos por trampa), mientras que en puntos
neurálgicos como El Abra y Los Altos (Catamarca) las densidades crecieron de
manera significativa. En esta región, el 34% de los maíces se encontraba en estadios
vegetativos avanzados y el 9% en reproductivos.
En el NEA, la otra región endémica, el 89% de las muestras registró presencia del
vector. Las categorías más bajas (1 a 20 adultos por trampa) representaron el 47% de los
casos, mientras que las mayores densidades se detectaron en Colonia La María y Calchaquí
(Santa Fe), y en Roversi (Santiago del Estero). Allí, el 91% de las trampas se ubicó en
lotes con maíz, y el 79% de los cultivos transitaba estadios iniciales.
En el Litoral, donde el 83% de las trampas estuvo instalado en maíz, también se
incrementaron las capturas, que alcanzaron al 89% de las localidades relevadas. No
obstante, el 54% registró los niveles más bajos, y la categoría superior más de
100 insectos por trampa se mantuvo estable, concentrada en Villa Hernandarias y
Concepción del Uruguay (Entre Ríos). En esta región, el 60% de los maíces se
encontraba en estadios reproductivos y el 10% en vegetativos avanzados.
En el Centro-Norte, con el 68% de las trampas sobre cultivos de maíz, las detecciones
alcanzaron al 88% de las localidades. Sin embargo, continuaron predominando los niveles
más bajos (1 a 20 adultos por trampa), que abarcaron el 51% de los casos. Las mayores
densidades se registraron en Sebastián Elcano (Córdoba) y Ceres (Santa Fe). Allí, el
30% del maíz se encuentra en estadios reproductivos y el 45% en vegetativos avanzados.
La excepción fue el Centro-Sur, donde Dalbulus maidis se mantuvo estable. Con el 43% de
las trampas instaladas en lotes con maíz, el 86% no presentó detecciones. No obstante,
en el 2% de los casos apareció por primera vez en la campaña la categoría de presencia
intermedia (de 21 a 50 adultos por trampa), en Zavalla (Santa Fe) y Marcos Juárez
(Córdoba).



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