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Salto tecnológico del agro.
Un momento para entusiasmarse
Héctor Huergo
clarin.com
Estamos viviendo a pleno lo que está pasando en el agro. Los números son muy
ajustados, nadie puede tirar manteca al techo. Pero lo cierto es que se está
experimentando un salto tecnológico fenomenal en casi todos los segmentos del sector.
Ahora, con un horizonte de estabilidad económica más despejado, el ritmo se acelera. Y
el clima también acompaña, más allá de los excesos hídricos que una vez
máspiden a gritos tomar en serio las inversiones necesarias en infraestructura.
Sobre todo, en la provincia de Buenos Aires.
La tendencia a la intensificación es el paradigma del momento. Estamos frente a una
cosecha récord de trigo, con rindes soñados en todos lados. Ayer mismo estuve en
Pergamino, acompañando a la familia Testa (productores y contratistas, con una chacra
modelo donde todas las empresas validan sus tecnologías) en el arranque de la cosecha de
trigo. Rindes de más de 7 toneladas por hectárea, récord absoluto.
Estaba muy húmedo (más de 17, por encima de la humedad de recibo. Pero metieron un
stripper y con eso salía en 16, porque la planta verde deja de ser un problema. No solo
pueden aprovechar más sus cosechadoras, sino que disminuyen el riesgo de tormentas y le
están ganando unos cuantos días a la soja de segunda. El rastrojo queda en pie y eso
facilita mucho la siembra.
Los maíces tempranos están espectaculares. Se les ha dado muy bien de comer. La
genética más allá del temor por el quiebre de la resistencia a lepidópteros de
algunos eventos biotecnológicossigue dando muestras de cada vez mayor potencial.
Todavía no llegaron a floración, pero los lotes están color verde petróleo, sin nada
que envidiarle a los del corn belt. Impresionante acorte de la brecha que se veía hace
unos años. Ahora aparece la oleada de los petisos, que permitirán un aumento de la
densidad de siembra, un mejor y más temprano canopeo, más espigas y más granos por
espiga. Un salto que desafiará a los fabricantes de maiceros.
Y ya que hablamos de maíz, vale la pena destacar un reciente artículo de Federico
Zerboni, titular de Maizar, la entidad que coordina a esta cadena que se ha convertido en
la principal industria del país, considerando todo lo que pasa corriente arriba y
corriente abajo del lote.
En este artículo, Zerboni propone pasar del 7x7 al 10x10. ¿Qué significa esto? Hoy
sembramos 7 millones de hectáreas, con un rinde nacional de 7 toneladas. Producción de
50 millones de toneladas. Sostiene que podemos ir a 10 millones de hectáreas, y obtener
rindes de 10 toneladas. Con eso pasaríamos a 100 millones de toneladas, que a los precios
de hoy significarían 9 mil millones de dólares adicionales.
Estos 3 millones de hectáreas extra están disponibles. Un tercio, incorporando los
valles precordilleranos y de la meseta patagónica, aprovechando los recursos hídricos
disponibles, la gran heliofanía y la duración del día en el momento en que se
hace el rinde.
La buena noticia es que esto se está dando, con un impulso fenomenal de la propia Maizar
en cabeza del ing. Agr. Luis Bertoia. Este desarrollo se apalanca en la intensificación
ganadera, con el uso de las herramientas clave: el silo de maíz, el silo de grano
húmedo, y los encierres para la producción de carne vacuna.
Hay tareas por hacer. No hace falta un RIGI, pero sí los estados nacional y provinciales
deben hacer la infraestructura necesaria para que esto se potencie. Mucho ya está, pero
se debe invertir en canales primarios y secundarios, para lo cual existe financiamiento
internacional. Hace unos años, desde el Prosap (gestión Jorge Neme) se canalizaron
recursos del BID y la Corporación Andina de Fomento para reconstruir y ampliar la red
hídrica en varias provincias.
Más allá de la expansión territorial, está el crecimiento de los rindes. También de
la mano del riego suplementario, que asegura la cosecha y anima a maximizar los rindes.
Para ello, la clave es reducir el costo de la energía, y que se abarate el financiamiento
de algo que tiene rentabilidad asegurada, pero que no se amortiza en una campaña.
Este aluvión posible del maíz convoca al valor agregado. También aquí vamos bien. La
ganadería es el rubro más interesante, y aquí también estamos lanzados. Es muy
llamativa la cantidad de corrales que se están armando en todo el país, al amparo de una
excelente relación carne/grano. El fenómeno mundial de la explosión de la demanda de
proteínas animales aporta un telón de fondo muy atractivo para esta transformación.
A esto podemos sumar el avance del etanol, un tema que está en debate en el legislativo.
Un aumento del corte de la nafta con este biocombustible no solo estimularía inversiones
en ampliaciones y nuevas plantas, sino que también apuntalaría a la nueva ganadería. un
tercio del maíz que se muele para etanol (la burlanda, fracción del maíz que no
fermenta) se destina a la alimentación animal. Que con esta incorporación mejora
también su huella de carbono.
Como para estar entretenidos a largo plazo



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