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La lechería cierra un 2025
excelente en lo productivo, pero con varios nubarrones en el negocio
Juan Manuel Colombo
clarin.com
El sector lechero se apresta a cerrar un año productivamente
excelente, en el cual no solo se logró recuperar todo el terreno perdido en
2024, sino que se consolidó un proceso de crecimiento en el volumen obtenido de leche, de
la mano inmejorables condiciones climáticas en gran parte de las cuencas y un precio
pagado a los productores que acompañó durante muchos meses del 2025, ubicándose por
encima de la inflación y generando rentabilidad positiva en el grueso de los tambos.
Según los últimos datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), a
noviembre la producción creció un 10,2% interanual y un 10,5% en el promedio diario
alcanzando los 10.572 millones de litros.
Si bien este salto, que tuvo picos de más del 15% en el primer semestre, responde a una
muy baja base comparativa, ya que 2024 fue desastroso para el sector, lo cierto es que, en
términos estrictamente productivos, la recuperación fue total.
Para que la producción de 2025 recupere las bajas de 2023 (-2,0%) y de 2024
(-6,5%), debería subir este año un 9,1%, respecto a 2024, cifra que se cumplió
holgadamente en estos once meses, con lo cual la producción de 2025 superaría a la de
2022 y salvo la de 2015, sería la más alta de la serie histórica, alcanzando unos
11.600 millones de litros de leche, indicó el informe del OCLA.
Es por eso que el director ejecutivo del Observatorio, Jorge Giraudo, aseguró que
el 2025 va a cerrar como un año productivamente excelente, donde la situación
climática fue muy favorable para el crecimiento de pastura, para la confección de
reservas y para el bienestar animal
A esto se sumó, que en gran parte del año las relaciones de precios fueron
excelentes, entre el precio de la leche y, fundamentalmente, los alimentos, como el maíz
y expeller de soja.
Vamos a cerrar un año con 10% más de litros de leche y con 12% más de sólido de
la leche, lo cual plantearía un año prácticamente récord en producción, salvo el año
2015, que fue un año en particular, porque ahí cambiaron las formas de hacer las
estadísticas y está en duda, digamos, si es el año más alto. Pero en cantidad de
sólidos de leche va a ser el año más importante, afirmó Giraudo.
Para el coordinador de la Comisión de Lechería de Confederaciones Rurales Argentinas
(CRA), Norberto Ferrari, quien mantiene una postura crítica con el accionar de la
industria y entiende que en Argentina debe cambiar el sistema de comercialización y
apuntar de lleno a la exportación, el año comenzó con buenas expectativas, pero que en
el segundo semestre se fueron diluyendo.
Empezamos positivo el 2025 y nos fuimos cayendo. Ahora que se ven los números de
inflación, la suba de costos y cómo subió nuestro precio la leche, terminamos el año
mal, resumió Ferrari.
Si bien sostuvo que no fue pésimo como los años anteriores, sobre todo 2024,
la verdad que terminamos con muchas alertas, que van de amarillas a
anaranjadas.
Desde CRA luchamos por sostener a cada uno de nuestros productores, porque si no
cambia la mirada global de la lechería en todos sus eslabones no lo vamos a poder lograr
y van a seguir cayendo productores. Debemos mejorar el sistema comercial, dando
previsibilidad.
Concentración
A lo que hace mención Ferrari es al proceso de concentración de la actividad y al cierre
de tambos de menor escala.
Por ejemplo, según el OCLA, las unidades productivas que producen diariamente hasta 2.000
litros hoy representan casi el 45% de los tambos y apenas el 13% de la producción,
mientras que los que producen más de 10.000 litros hoy son el 8%, concentrando el 37% de
la leche obtenida.
Esto implica un gran cambio en la estructura productiva ya que los pequeños tambos
representaban el 60% de las unidades productivas en 2010, aportando el 27% de la leche,
mientras que los de mayor tamaño eran apenas el 1%, significando el 5% de la producción.
Asimismo, durante todo 2025 se perdieron unas 200 unidades productivas - en su mayoría
pequeñas - pasando de 9.129 a 8.929 en la actualidad.
La lechería argentina a nivel primario se ha consolidado muy fuertemente en
estructuras productivas de importante tamaño. Es decir, los procesos de automatización
de vacas cerradas, robotización y más, se está instalando con mucha fuerza y pensamos
que eso es un fenómeno inexorable que va a continuar, apuntó Giraudo.
Consumo interno y exportación
En cuanto al consumo interno, que usualmente representa entre el 70% y el 75% de la
producción, y la exportación, 2025 ha sido un año de recuperación parcial en el primer
caso y de crecimiento en el segundo, aunque con cierto deterioro en el negocio a partir
del segundo semestre por la caída de los precios.
Por el lado del mercado doméstico, a lo que apuntaba el sector era a dejar atrás el
2024, cuando se registraron caídas en el consumo que en algunos meses fueron superiores
al 15%.
En 2025, de esa caída del 10% en 2024, se han recuperado como 7 puntos, con lo cual
no estamos en el consumo de 2023, pero estamos muy cerca. Poniéndolo en cifras, en 2023
consumimos 190 litros por habitante al año; en 2024, 171 litros; y ahora en 2025 vamos a
consumir 183 litros. Todavía queda por recuperar algo, pero seguramente eso se va a
dar, detalló Giraudo.
Por el lado de la exportación, los últimos datos hablan de que se embarcaron entre enero
y octubre 337.479 toneladas por US$ 1.353 millones, lo que implica un crecimiento del 8,7%
en volumen y un 19% en valor.
No obstante, ese negocio fue desmejorando: Lo malo en estos momentos es que los
precios internacionales de los lácteos, debido a una sobreoferta a nivel mundial, han
caído muy fuerte, a punto tal que a leche en polvo llegó en mayo de este año a valer
US$ 4.300 dólares y ahora está en US$ 3.200, una caída de más del 20%.
Esto seguramente va a afectar lo que queda del año y sobre todo a principios del
año que viene. Esperemos que la producción a nivel mundial se empiece a contraer y la
demanda contrarreste esto y vuelvan a mejorar un poco los precios, concluyó
Giraudo.
La mirada de la industria pyme
En el caso de la industria láctea pyme, la situación fue desmejorando con el correr de
los meses y pasó de un primer semestre medianamente bueno a un segundo donde el negocio
empezó a deteriorarse.
Según explicó el presidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas
(Apymel), Pablo Villano, explicó que el pico de producción de leche, que se dio en los
meses de primavera, nos encontró medio complicados, porque el mercado interno no
daba para vender lo que se producía y (las industrias) empezaron a estoquear tanto masa
para muzarella, los quesos, la leche en polvo
Todas las plantas grandes, medianas y
pequeñas, empezaron a estar a full con los stocks.
Eso hizo que hubiera mucha oferta en el mercado y eso significó el deterioro del
precio en la industria, con un costo de la producción que siguió aumentando y,
obviamente, las pymes estaban cada vez más complicadas, porque tenían que seguir pagando
la leche y esta no se acomodaba a los precios finales al consumo, dijo Villano.
Así, como ocurrió con la producción primaria, el presidente de Apymel sostuvo que
el año término complicado, aunque mantuvo expectativas positivas respecto al
año que viene: Los deseos son que el mercado interno se restablezca y que haya más
poder adquisitivo, como así también que se venda mucho para afuera y que
rentabilidad toda la cadena.


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