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Maíz tardío: las chicharritas
siguen ausentes y el panorama para la siembra es muy promisorio
infocampo.com.ar
El calendario agrícola argentino marca, para el caso de la campaña gruesa,
que aproximadamente dentro de un mes ocurrirá el grueso de la siembra de maíz tardío.
En este contexto, la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis (nombre científico de
la chicharrita del maíz) publicó su 53° informe en el que destacó la situación
promisoria para los planteos del cereal, ante niveles de presencia de la plaga
que son bajos, luego de que en parte del invierno se temiera una nueva explosión cuando
se había detectado en grandes cantidades.
A un mes del inicio de la siembra de maíz tardío, el panorama es muy promisorio:
las zonas endémicas siguen con escasas chicharritas, y en el resto hay incluso menos que
hace un año, resumió la Red al dar a conocer su reporte, a través de la
Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar).
El maíz tardío, casi libre de chicharritas
Este último relevamiento de la Red fue realizado en la segunda mitad de octubre y
determinó que las regiones del Litoral, Centro Norte y Centro Sur presentan niveles de
presencia de chicharritas por debajo de la campaña pasada, mientras que las zonas
endémicas del NOA y NEA muestran una estabilidad respecto a la misma altura de 2025.
De modo que, a un mes del inicio de las siembras tardías de maíz, el escenario es
auspicioso, insistió la Red.
No obstante, los especialistas volvieron a enfatizar que, a partir de la epifitia que se
llevó casi 20% de la producción de la campaña 2023/24, nunca hay que bajar la guardia
con esta plaga: es central eliminar los maíces voluntarios (guachos) para
evitar el puente verde que le permita al vector y sus patógenos pasar de una
campaña a la otra.
Asimismo, recomendaron monitorear frecuentemente a la chicharrita en lotes con maíz de
primera a partir de la emergencia del cultivo, para detectar cualquier eventual aparición
del vector a tiempo y así tener chances de minimizar futuros daños definiendo
estrategias de control.
El panorama concreto para cada región es el siguiente:
En el NOA, si bien con un ligero incremento del promedio respecto del relevamiento
anterior, las poblaciones se mantuvieron estables en comparación con la misma altura del
año pasado. Un 60% de localidades no registraron capturas, mientras que un 21% tuvo la
categoría más baja (1 a 4 adultos por trampa), lo que indica no solo estabilidad sino
escasa presencia a nivel regional.
Una situación similar se dio en el NEA, donde el promedio de capturas por
trampa se incrementó levemente aunque es inferior al del año pasado para la misma
época. Un 57% de las localidades no registró capturas, mientras que un 34% las tuvo pero
en la categoría más baja.
En cuanto al Litoral, las poblaciones de Dalbulus maidis continuaron en
niveles muy bajos, con un 85% de localidades que registraron ausencia del vector, y un 12%
que tuvieron entre 1 y 20 adultos por trampa. El escenario de muy baja abundancia regional
se consolida aún más debido a que el 98% de las trampas estuvo sobre lotes con maíz
temprano.
En el Centro Norte, con un 65% de las trampas ubicadas en lotes de maíz,
la retracción del insecto se incrementó: las localidades sin capturas crecieron del 86
al 93% contra el relevamiento anterior, mientras que el 7% restante quedó en la
categoría de capturas más baja.
Finalmente, en el Centro Sur, la plaga estuvo ausente en el 97% de las
localidades evaluadas, lo que reafirma a la región como la de menor incidencia de
Dalbulus maidis. El 52% de las trampas se ubicó sobre cultivos de maíz.




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