























AGROAREA ®
©1994-2026 | NIC.AR | Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin la expresa autorización de sus editores. Contenidos del web con deposito de
propiedad intelectual protegida según ley 11.723 de la República Argentina y aplicable
en tribunales Internacionales. AGROAREA es una denominación de origen agro web mundial y
hace valer sus derechos habientes desde 1995 a la fecha.
AGROAREA Redacción y edición
digital: Telefax: 54-11-5368-1696 / Buenos Aires, ARGENTINA.
|

  
30 aniversario del
portal agropecuario argentino con mayor permanencia en Internet



Banco
imágenes AGROAREA. No Integra el artículo original
El campo se digitaliza para bajar
costos y busca quién lo ayude a interpretar los datos
Patricia Martino
lacapital.com.ar
La tecnología digital empieza a encontrar su lugar en el campo argentino a
partir de la necesidad concreta de hacer rendir mejor cada peso invertido. En un negocio
de márgenes ajustados, los productores consideran que la reducción del gasto en insumos
es una gran motivación para incorporar herramientas digitales. En rigor, el 82% de
quienes utilizan herramientas digitales reconoce mejoras medibles en costos, eficiencia o
productividad.
Los datos surgen de la Encuesta de Necesidades del Productor Agropecuario (ENPA 2025),
cuyos resultados fueron presentados este martes por el Centro de Agronegocios y Alimentos
de la Universidad Austral. El estudio describe una transformación que excede la
incorporación de equipos o plataformas, cambian las estrategias de crecimiento, las
formas de financiarse y las personas a las que los productores recurren para decidir.
El productor ya no está pensando en crecer en hectáreas o superficie, sino que
busca agregar valor e información para gestionar mejor su lote, explicó Carolina
Beltramino, directora del Proyecto ENPA del Centro de Agronegocios y Alimentos Universidad
Austral, al tiempo que destacó que esa búsqueda atraviesa las inversiones, la elección
de cultivos y la gestión de riesgos, en un escenario condicionado por los eventos
climáticos extremos, la incertidumbre internacional y las nuevas demandas de los
mercados.
La investigación que se realiza desde 2009 y en su quinta edición en Argentina reunió
entrevistas a 842 productores agrícolas y agrícola-ganaderos de Buenos Aires, Córdoba,
Santa Fe y Entre Ríos, que representan alrededor de 1,53 millones de hectáreas, indagó
sobre cómo se toman las decisiones dentro de las empresas y cómo se modifican sus
prioridades.
No busca entender el consumo de un determinado producto o el posicionamiento de una
marca, sino cómo el productor toma decisiones de negocios y cómo se transforman las
prioridades en el sector productivo, señaló Beltramino. En 2025, además, la
investigación se extendió a Paraguay, lo que amplía las posibilidades de comparación
regional y complementa el intercambio con la Universidad de Purdue, de Estados Unidos.
Una de las señales más claras del cambio aparece en la percepción de las herramientas
digitales. La desconfianza respecto del uso de los datos, que alcanzaba al 56% de los
productores en 2021, cayó al 11% en 2025. Al mismo tiempo, entre quienes utilizan estas
tecnologías, un 44% se manifestó totalmente de acuerdo con que la inversión
generó un retorno económico. Lo que en 2021 aparecía como una promesa, hoy se
consolida, resumió la directora del proyecto.
Los beneficios reconocidos tienen una traducción concreta en el funcionamiento de los
establecimientos. El 70% reportó ahorros en costos generales, el 68% en fitosanitarios y
el 65% en fertilizantes. En el caso de los fitosanitarios, un 33% calificó la mejora como
significativa.
Para Beltramino, la prioridad que adquiere el ahorro distingue al productor argentino de
sus pares de Paraguay y Estados Unidos, donde pesa más la búsqueda de mayores
rendimientos y productividad. La investigadora vinculó esa diferencia con la presión de
las retenciones sobre los márgenes y con el encarecimiento de insumos, como los
fertilizantes, en un contexto de tensiones geopolíticas.
Cultivos en expansión
La búsqueda de eficiencia también modifica la manera de proyectar el crecimiento. Según
explicó, la encuesta permite observar una gestión más sofisticada, con mayor atención
a la diversificación y a la integración con otros eslabones de la cadena. Los cultivos
de invierno representan alrededor del 20% de la superficie cultivada por los encuestados y
aparecen como una alternativa con perspectivas de expansión.
En ese esquema, el trigo y los cultivos especiales ganan espacio entre las opciones que
evalúan las empresas. Beltramino mencionó los casos de la camelina y la carinata,
vinculados con la producción de combustibles sustentables de aviación, cuyo desarrollo
requiere acuerdos con otros actores de la cadena.
La misma lógica se expresa en las inversiones. En el pasado, el productor crecía
invirtiendo en tierra. Ahora invierte en conectividad, maquinaria agrícola y
almacenamiento, describió. El objetivo es generar más valor sobre la superficie
que ya trabaja.
Sin embargo, disponer de tecnología no resuelve por sí solo los problemas de gestión. A
medida que se comprueban sus beneficios, cobran relevancia las dificultades para
implementarla y aprovechar la información que produce. La falta de conocimiento,
mencionada por el 48%, y el costo relativo, señalado por el 46%, son los principales
obstáculos para profundizar la adopción.
Entre las empresas de mayor escala, la falta de personal capacitado alcanza al 45% y
supera a la restricción económica, que representa el 35%. A su vez, un 40% de los
adoptantes intensivos considera que muchas soluciones disponibles no responden a un
problema productivo concreto. El dato plantea una exigencia para las firmas tecnológicas:
demostrar con claridad qué necesidad resuelven y cómo se incorpora su propuesta al
trabajo cotidiano.
El rol del asesor técnico
En ese escenario, el asesor técnico gana protagonismo. Beltramino lo definió como un
intérprete del sistema, alguien que ayuda a evaluar una decisión más allá
del producto elegido y a comprender sus consecuencias sobre las rotaciones, las prácticas
de manejo y los objetivos del establecimiento.
La encuesta muestra que el 73% de los productores comparte información productiva con
terceros, pero también revela una selección más cuidadosa de los destinatarios. La
proporción que entrega datos a asesores pasó del 37% en 2021 al 53% en 2025. En cambio,
quienes los comparten con proveedores y distribuidores bajaron del 42% al 25%.
La menor preocupación general por el uso de los datos convive, así, con una mayor
exigencia respecto de quién los recibe y qué devuelve a cambio. Según Beltramino, los
productores buscan neutralidad y, en algunos casos, dejaron de compartir información con
proveedores porque no obtuvieron beneficios ni una devolución útil.
El cambio también se observa en las fuentes consultadas para decidir compras. Los
distribuidores locales, que ocupaban el primer lugar en 2017, descendieron al cuarto
puesto en 2025. El asesor, en cambio, se consolida como una referencia central en un
sistema productivo cada vez más complejo.
La necesidad de acompañamiento se vuelve más evidente cuando el 44% de los encuestados
afirma que interpretar datos lleva demasiado tiempo. Allí aparece un espacio
para servicios de análisis, capacitación y aplicaciones de inteligencia artificial que
ayuden a transformar registros en decisiones.
El avance digital, de todos modos, no se traslada con la misma intensidad a las compras
por internet. Aunque al 50% de los productores le ofrecen esa posibilidad, el 75% nunca
compró por esa vía. El 25% que sí lo hizo adquirió principalmente repuestos. La
relación comercial conserva, por lo tanto, un fuerte componente personal.
También hay una mayor disposición a probar productos y servicios. Los niveles de lealtad
hacia las marcas de semillas o maquinaria se mantienen estables, pero los productores
realizan ensayos en superficies acotadas o contratan prestaciones para evaluar su
funcionamiento antes de avanzar. Para Beltramino, esa conducta atraviesa las edades:
Vemos productores innovadores en todos los segmentos.
En el financiamiento, la encuesta registra otra modificación del vínculo con los
proveedores. Durante el relevamiento de 2025, la caída del crédito de los bancos
oficiales les dio mayor protagonismo en el financiamiento operativo de los
establecimientos. Ofrecer condiciones de pago pasó a formar parte de la propuesta
comercial necesaria para competir, explicó la investigadora. Hay un sector en
transformación, sintetizó Beltramino.
En esa transición, el factor humano adquiere un peso decisivo. Por eso contar con
herramientas, saber utilizarlas y encontrar asesoramiento para interpretar sus resultados
forman parte de una misma necesidad. Para universidades, organismos de transferencia y
empresas, el desafío será acercar ese conocimiento a productores de distintas escalas,
en un negocio donde cada decisión debe justificar su aporte al margen.




|